domingo, 3 de octubre de 2010

El Bosque de los Suicidios

En las faldas del monte Fuji se ubica el Aokigahara o Bosque de los Suicidios, uno de los lugares más misteriosos y enigmáticos de Japón. Allí, decenas de personas buscan anualmente su suelo con el único objetivo de renunciar, voluntariamente, a la propiedad más legítima y privada que poseemos; la vida. ¿Qué esconde este bosque que lo hace tan atractivo para los suicidas? ¿Porqué este y no otro lugar?


Recorrer sus caminos produce escalofríos, miles de cadáveres aparecen de pronto ante la vista del visitante ya sea regados de manera desordenada por toda la superficie o en el peor de los casos, colgando de las ramas de los árboles. Una visión como esa resultaría verdaderamente chocante para quién no este preparado a verlas, no solo por la horripilante condición de los cuerpos, descompuestos, sino por la cantidad de estos, que según estadísticas policiales anualmente cerca de cien personas deciden acabar con su vida en este lugar.

La Explicación:

¿Pero por qué este bosque en particular? Sobre las razones del por qué la gente busca este punto para suicidarse hay algunos que dicen que la mayoría de las personas que han encontrado la muerte en este bosque lo han hecho por accidente; y es que muchos aseguran que el Aokigahara es uno de los mayores centros magnéticos de hierro del planeta, y que tanto brújulas como compases e incluso, los equipos GPS dejan de funcionar, provocando que cualquier viajero pierda su ruta y se pierda. Esto ha quedado totalmente desmentido por la policía quien no sólo han comprobado la eficacia de las brújulas en la zona, sino que resulta evidente que los cuerpos hallados en el bosque pertenecen a suicidas y no ha viajeros comunes, debido a las huellas, rastros y objetos encontrados en alrededores.

Otra explicación señala que las personas eligen este lugar porque le sale mucho más barato a la familia del suicida el matarse en el bosque que suicidándose en la ciudad. En Japón, como se sabe, el suicidio no sólo conlleva a la perdida económica de la familia en cuanto a los gastos de sepelio, sino que además de esos gastos, la familia deberá afrontar muchos otros ligados a la ciudad, por ejemplo, si el suicida decide morir lanzándose a las vías del tren de su distrito, la familia, una vez muerto el sujeto, deberá pagar a la compañía de tren el costo por el peligro al que estuvo expuesto y al tiempo o cualquier otro daño material producido. Esto mismo ocurre con cualquiera que se quiera lanzar de un edificio, puente, etc.

Sin embargo, la respuesta del por qué este bosque es seleccionado para el "acto final", aún no ha podido resolverse.

Sea como fuere, las historias que se tejen sobre el bosque de los suicidas al parecer no llaman tanto la atención de los japoneses como podría uno imaginarse, y es que en este país, el suicidio, a diferencia de la percepción occidental, no es considerado un acto de cobardía y pecaminoso sino muchas veces, este acto está más bien ligado con el honor, la moral y la valentía.

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